Se muestra una tarjeta amarilla a un jugador como amonestación formal por infracciones tales como faltas imprudentes, entradas peligrosas o conducta antideportiva.

Se muestra una tarjeta roja a un jugador cuando recibe una segunda tarjeta amarilla en el mismo partido, o por una única infracción grave (por ejemplo, conducta violenta, juego sucio grave o impedir una oportunidad manifiesta de gol).